miércoles, 30 de enero de 2013

Un voto que da confianza (Caso Cassez y la materia fiscal)

Categoría: Editorial

El pasado día 27 de noviembre de 2012, rendía protesta como nuevo ministro de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en funciones a partir del 1° de diciembre de 2012. 

Ahora ya en funciones, tuvo que pronunciarse acerca de un tema trascendente por la materia y controvertido por la quejosa, era el miércoles 23 de enero pasado, fecha de la sesión de la Primera Sala que a la postre sería imborrable por las consecuencias, tanto jurídicas como mediáticas, del fallo.

Ya tres de sus compañeros ministros se habían pronunciado en contra del proyecto sometido a discusión, uno de ellos a favor del amparo "liso y llano", otro a favor del amparo pero solo para "efectos" y uno más en contra de la concesión del amparo.
La ministra ponente tenía la facultad de sostener su proyecto o adecuarlo a la primera opinión que ya había vertido en una oportunidad anterior y con ello resolver el amparo en términos de la liberación de la quejosa, pero para ello tenía que esperar la intervención de nuestro honorable personaje y conocer primero el sentido de su voto.

El novel ministro acaparó los reflectores una vez que le fue cedida la palabra para que expusiera su opinión, la cual, curiosamente, advirtió leería.

Para sorpresa de los presentes, la opinión que en ese momento vertía se alineaba con la de sus compañeros letrados que se pronunciaron, en diversas oportunidades, en favor de la liberación de la quejosa, dejando muy en claro que la Suprema Corte no puede permitir que se violen las garantías individuales fundamentales de toda persona y en particular de los inculpados que a la postre contravengan el "debido proceso", en el caso en cuestión, evidenció la violación a los derechos de presunción de inocencia y libertad que se materializaron una vez que se dilató indebidamente la puesta a disposición de la quejosa a la autoridad ministerial  y la falta de asistencia consular.

Con esta opinión, el futuro de la inculpada cambió dramáticamente a su favor, la ministra ponente ejerció su facultad para modificar los efectos de su proyecto y lo demás ya es historia. Hoy la quejosa de origen francés  goza de plena libertad y en nuestro país ha corrido mucha tinta a favor y en contra de esta resolución  que sin lugar a dudas empieza a tener repercusiones, afortunadamente algunas favorecen a todos los ciudadanos que sin fundamentos o con ellos, podamos vernos afectos a un proceso incriminatorio.

¿Quién es el personaje de nuestro relato?

Nada menos que el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quién hasta el 30 de noviembre del año pasado despachó como Jefe del Servicio de Administración Tributaria, órgano desconcentrado de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público encargado de la recaudación de impuestos en nuestro país y que por lo mismo fue cuestionado en su nombramiento como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, poder del estado mexicano que tiene una relevante importancia en la actualidad ya que ante esa instancia y en último término, se dirimen las controversias que se suscitan también en materia fiscal entre los contribuyentes y la autoridad exactora. "La iglesia en manos de Lutero", fueron las opiniones más condescendientes que se expresaron en aquella oportunidad.

Por lo anterior, es en verdad importante para la materia tributaria, seguir las resoluciones y opiniones que exprese el Ministro Gutiérrez Ortiz Mena en su quehacer jurisdiccional, en el caso particular, y a pesar de la desazón que nos puede producir la liberación de la celebre "gala", podemos celebrar al menos que el cuestionado ministro privilegió el respeto a los derechos humanos, a la constitucionalidad y al debido proceso, temas importantes en la materia que tanto nos apasiona, lo cual debe dejarnos un buen sabor de boca, a la espera de que honre en su oportunidad estos principios al momento de resolver asuntos tributarios.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, en su intervención en el caso en cuestión (tomada de la versión trascrita de la sesión de ese día) mencionó:
Cabe señalar que no toda la información ante los medios en forma impresa en audio o vídeo  en torno a la búsqueda o a la detención de alguien, conlleva necesariamente a la vulneración de sus derechos subjetivos públicos, pues podría ocurrir que se haya proporcionado información para la localización de las personas implicadas, o bien, lograda la detención en apego a derecho, se difundiera el hecho a manera de noticia.
Y sabemos perfectamente cuanto utiliza la autoridad tributaria los "golpes mediáticos" para infundir temor entre los contribuyentes omisos.
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