viernes, 11 de octubre de 2013

La parte perdida. Campaña de concientización de la Unión Europea contra la evasión fiscal

Categoría: Viernes Casual

Imagen: Comunidad Europea
Aprovechemos el viernes casual de esta semana para traerles a todos ustedes la campaña de concientización emprendida por la Unión Europea (UE) en contra de la evasión fiscal.

Aún no he encontrado la campaña correspondiente al combate de temas como la corrupción y peculado, que son la otra cara de la moneda de "la parte perdida" que señala la UE. 

¿Acaso existirá? Seguro no he buscado a conciencia.

En tanto respondemos a esa incógnita los invito a ver el siguiente vídeo (vía Agencia Tributaria Española - el SAT de España):

jueves, 3 de octubre de 2013

Recaudar no basta: los impuestos como instrumento de desarrollo Por: BID

Categoría: En la WEB

Navegando por la red y de visita en la página de Internet del Banco Interamericano de Desarrollo (http://www.iadb.org) me tope con este interesante vídeo que resume la idea principal de una publicación elaborada por este ente organismo en torno a la recaudación fiscal y la redistribución de los recursos.

Después de verlo sabrás de donde provienen, en términos generales, los fundamentos de la propuesta de Reforma Social y Hacendaria que hoy se promueve en nuestro país.

¡Qué lo disfrutes!



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Todos los comentarios son bienvenidos, ayúdanos a enriquecer el tema aportando tus conocimientos y experiencias. Si encuentras útil esta información te invitamos a compartirla con tus contactos. Gracias.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Manual para (no) pagar impuestos. Por Saúl López Noriega.

Categoría: En los Medios

La tribu fiscalista

Entro a un pomposo restaurante de Polanco. Uno de esos lugares donde lo menos relevante es la sazón de los platillos. Antes está una decoración pretenciosa, un trato barroco del personal, una enciclopédica carta de vinos, un menú fanfarrón con vocablos en francés e italiano… Un aparador, pues, de la fastuosidad. El mesero me dirige a un privado. Ese fue el acuerdo con la persona que iba a entrevistar: reunirnos en el lugar que él eligiese, donde pudiéramos explayarnos sin temor a que alguien nos escuchara. 

Después de unos minutos de retraso, se presenta el abogado con su uniforme de trabajo: traje de las mejores marcas, brillantes mancuernillas, fina corbata, cinturón y un par de zapatos que ostentosamente lucen sus marcas, así como una pluma y reloj cuya función principal no es dar la hora ni ayudar a escribir. Sonriente, se sienta, me saluda de manera amigable, pero sin dejar de recordar un punto clave del trato —y que se tendría que pactar con el resto de los entrevistados1—: “te platico este rollo, pero ni mi nombre ni el de mi despacho pueden publicarse”. La conversación, a partir de ahí, gira alrededor de cuestiones mundanas, triviales… indispensables para crear una atmósfera de confianza. Al concluir los alimentos, sin embargo, y pasar a la sobremesa, inicia un viaje alucinante por los entresijos del sistema fiscal mexicano: corrupción, poder político, tráfico de influencias, complejas estrategias contables, osadas batallas litigiosas. Fue la primera de varias pláticas, gracias al afán de este abogado por contar sus aventuras, de recibir su merecido reconocimiento por su genialidad.